Todos hemos visto alguna vez esas películas futuristas donde los humanos terminan enfrentados a robots, androides o cyborgs en una lucha por el dominio de la naturaleza. El cine nos ha planteado escenarios extremos donde los humanos comienzan a ser reemplazados paulatinamente por máquinas que han tomado consciencia y ahora reclaman su humanidad. Los humanos por su parte no quieren ceder o compartir su posición privilegiada en la naturaleza y perder el control de las cosas. Pero ¿Qué es acaso lo que nos hace humanos? ¿Qué nos distingue de otras especies? ¿La consciencia? Pero ya se dice de muchos animales que tienen consciencia, sin embargo lo que nos impulsa como humanos a hacer lo que hacemos es la emoción, y también lo qué nos hace diferente de las demás especies, más que nada el sentimiento. Pues la emoción se encuentra presente en muchos animales pero el sentimiento es una evolución de esa emoción, el cual es el único motor de toda nuestra voluntad, además de la consciencia de esos sentimientos como propulsores de todo lo que hacemos. Secretamente creo que lo que más nos altera es el impacto de saber que una entidad no biológica pueda robarnos el privilegio de sentir y desarrollar sentimientos.
Actualmente existe una gran polémica alrededor del tema de la Inteligencia Artificial porque tenemos miedo de que nos sea arrebatada nuestra humanidad y nuestras capacidades. Y como el tema que aquí nos interesa es la organización del sonido tenemos que reconocer que en esta área también se han establecido códigos asociados a diferentes emociones. He visto últimamente publicidad sobre robots que cantan en escenarios y componen sus canciones, siempre están afinados y su voz no se fatiga. Existen actualmente circulando en internet diferentes inteligencias artificiales para crear música, reemplazando así el oficio del compositor y la compositora, por lo que se perderán muchos empleos, pero tal vez no artistas. Se puede ordenar a una IA crear piezas en determinadas tonalidades, modos, métricas, ritmos sentimientos duraciones…y mucho más, y realmente tienen mucha utilidad sobre todo en una diversidad de producciones audiovisuales principalmente caseras y de bajo presupuesto de las que nos valemos hoy en día para publicitar nuestros intereses. Aunque un profesional en música audiovisual hace mucho más que lo que puede hacer hasta ahora la IA, organizando el sonido de acuerdo a las funciones de la imagen durante cada segundo, e integrando y generando significados de acuerdo a la imagen y lo acordado con la producción, la IA nos ofrece una solución rápida y de muy bajo costo.
Otra cosa que nos descompone en cuanto a la IA es que va aprendiendo rápidamente, a cada instante se dan nuevas interconexiones que refuerzan la sinapsis y la música se hace cada vez más compleja gracias a nuevas combinaciones de frecuencias. Sin embargo por ahora la IA solo realiza conexiones con un lenguaje que los humanos hemos acordado para la música. Pues utiliza los sistemas que más empleamos para organizar sonidos y se basa en los códigos que utilizamos para asociar a significados específicos. Un grupo de sonidos juntos viene pegado a una idea y actualmente la gran industria del cine paulatinamente ha establecido varios códigos que dió como resultado unos estándares donde determinada combinación de sonidos se asocia a un sentimiento, existe un intervalo (distancia) que produce la sensación de la magia, de miedo y muchas más para producir distintos efectos. La asociación que hacemos de los sonidos con un significado proviene de la cultura, de contextos que siempre se transforman con el tiempo y el espacio, el mismo paquete de sonidos que puede relacionarse con tristeza en otro lugar puede sentirse como alegría, o también pueden variar sus significados de acuerdo a los momentos históricos en que se presentan. Biológicamente tenemos una predisposición a relacionar ciertos sentimientos con ciertos sonidos, como por ejemplo los intervalos o sonidos estrechos (frecuencias muy cercanas) con angustia y sonidos abiertos como quintas con tranquilidad, pero lo cierto es que más allá de lo que los trazos geométricos del sonido causan en el cuerpo, toda la música se basa en sistemas, códigos humanos que en algún momento se van a transformar. Cuando rompemos esos códigos la IA tendrá que re-aprender, volver a reprogramar quizás para que establezca nuevas relaciones, y si además rompemos con los sistemas de afinación y en vez de paquetes discretos de sonidos comenzamos a componer con sonidos continuos como lo hace la naturaleza, entonces será más complejo para la IA que existe ahora. Si le añado el uso de sonidos complejos para establecer una organización sonora, es decir sonidos donde no se pueda definir una frecuencia puntual sino otro tipo de clasificación basada en otras cualidades como la textura, la masa… entonces será aún más complejo para la IA poder imitar esto, pues por ahora la música principalmente se basa en relaciones de distancias de los sonidos, tomando la frecuencia como punto de partida. Entonces si se cambian las reglas del juego ¿Debería volver a programarse esa inteligencia artificial?, ¿Debe ir incorporando nuevos estándares, nuevas sinapsis? ¿Cómo aprende la máquina? ¿ En qué medida lo va haciendo?, seguramente que podemos hacer que la IA termine por ir incorporando cada nueva cosa, pues los cambios generalmente se dan por pasos. Actualmente todo es muy uniforme, sobre todo el lenguaje que el cine ha establecido para hacer que instintivamente se vinculen significados con distintos paquetes de sonidos, y esto ha hecho que sea muy fácil para la IA imitar esos códigos sin necesidad de contratar compositores para cada proyecto, sobretodo en lo audiovisual que es donde más utilidad ha tenido este tipo de IA.
Los conservatorios, universidades y todas las escuelas de música en el mundo gradúan a miles de músicos cada año, el mundo está lleno de música por todos lados. Así que existe una cantidad importante de personas que se dedican a la música en cada lugar, pero la realidad es que aunque la música es catalogada como un arte la mayoría de estos músicos se dedican al entretenimiento, a veces se les llama artistas, pero pocos de ellos lo son en realidad, solo se dedican a entretener en eventos sociales con la música y la mayoría de personas confunde el significado de hacer arte y dedicarse al entretenimiento. Un artista es profundo, indaga, rompe paradigmas, es original, usa las herramientas que conoce para manifestar en el espacio aquello que lleva adentro, mientras que la persona que se dedica al entretenimiento no es un creador, es un imitador de aquello que le enseñaron, mueve sus dedos y puede que sienta y despierte sensaciones pero no se compara al ser que se dedica al arte. En este caso el arte del sonido. Como música que soy, estudié piano y con lo que aprendí puedo tocar canciones para entretener, sin embargo es en el arte donde me realizo y entrego toda mi energía. Lo triste no es que una persona que se dedique al arte del sonido gane dinero con algún evento social para entretener sino que ni siquiera el mismo músico distinga entre una cosa y otra, muchos menos las otras personas. Y si las personas no lo entienden, ¿lo podrá entender la IA? La IA por ahora imita una técnica para componer, para organizar sonidos en estructuras coherentes pero la verdadera pregunta es : ¿Podrá un día ser consciente de su propio poder creador? ¿Hasta qué punto podrá serlo? ¿ Lo suficiente como para ser autónoma y encontrar su propia originalidad?
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