22 Música y Educación

La palabra educación, del verbo latino educere significa «conducir fuera de», «extraer de dentro hacia fuera». Con lo cual se entiende que al educar se lleva al exterior algo con lo que ya se cuenta, que se trae dentro. Educar es activar el potencial que cada persona posee mientras que la palabra enseñar proviene del latín insignare, compuesto de in (en) y signare (señalar hacia). Signare proviene de signum que significa seña (indicación) y a su vez  signum proviene del indoeuropeo sekw que significa seguir, entonces cuando se enseña se está dando una indicación sobre algo a lo que hay que seguir. En nuestra sociedad la mayoría de veces se enseña, se muestra cómo se hace algo pero no se educa, no se permite que la otra persona descubra  aquello con lo que ya cuenta. 

La mayoría de músicos se dedican a la enseñanza, a hacer que otros adquieran conocimientos e información siguiendo indicaciones, así como seguramente ellos también lo han hecho, así aprendieron la mayoría lo que saben y hacen, pero muy pocas veces son realmente conscientes del por qué la música es cómo es, o por qué tiene que ser como suponemos que sea, y por qué componer música tal cómo se hace. Puede que se tenga algo de la información histórica pero ésto, no es ni por cerca equivalente a ser consciente del sonido, de lo que lo determina y de todas sus cualidades; pues el sonido es la materia prima de la música y difícilmente se pueda alcanzar a desarrollar todas las posibilidades de ese potencial musical interior si uno no  comprende el sonido. La mayoría de músicos se mueven en los sistemas musicales, aprenden lo que hizo un compositor u otro, y buscan posibilidades dentro de los mismos sistemas o crean otros, pero usando casi siempre los mismos parámetros de alturas del sonido. Pocas veces nos detenemos a escuchar, a ser realmente conscientes de la escucha, por eso nos perdemos de muchas cosas que nos ofrece el sonido. La cultura músical ha jerarquizado las cualidades del sonido dando toda la atención a la altura, por lo que si una persona puede determinar la frecuencia exacta de una nota se le adjudica ser un gran músico, cuando en realidad la altura es solo una de tantas características del sonido como tal, pero no nos hemos tomado el trabajo de descubrir el sonido, de vivirle y sentirle en toda su expresión para no tener que limitamos a seguir indicaciones. Para poder crear de una manera original hay que desligarse de los preconceptos de lo que se debe hacer y conectarse con lo que se siente y se quiere hacer. Y buscar la manera de lograrlo usando todos los recursos disponibles, entre más conscientes del sonido en nuestras vidas más herramientas y mundos sonoros se conectan con nuestro potencial creador. Normalmente estamos tan absorbidos  por la expectativa de lo que se espera que suene como música que dejamos de poner atención a todo lo que nos ofrece el entorno, a todos los tesoros escondidos que se encuentran en lo cotidiano, y dejamos pasar la belleza en lo que parece ser ordinario.

En la mayoría de escuelas de música se enseña con métodos que fueron creados por personas que murieron hace más de 50 años, como si el mundo no hubiera cambiado bastante desde aquél entonces. Músicos, profesores y personas encargadas de los centros  de enseñanza musical no saben escuchar, nunca los han educado para que se detengan un instante y activen la percepción de los sentidos en todo su nivel, y así capturar lo musical del sonido como quién captura en una foto la belleza de un momento. Y de ahí entender con claridad la utilidad o no utilidad y la comprensión total de los sistemas compositivos y de afinación. Solo al saber que lo que consideramos musical y organizado proviene de diferentes factores biológicos, culturales y percepciones del sonido, podemos liberarnos de  esos patrones o aprender a usarles más coherentemente,  encontrar otras maneras de escuchar y por lo tanto de activar los sentidos para ser original en el arte. Como no se entiende el sonido y no se le escucha profundamente las herramientas para crear música son muy limitadas a seguir las indicaciones que otros nos dieron, y no hay libertad de creación musical aunque creemos que sí, y que siempre alguien nos puede enseñar como hacerlo, pues nos acostumbramos a que las cosas deben sonar de una manera y nos dejamos de escuchar nosotros mismos para seguir a alguien más. En el hermetismo en el que las cosas deben ser de determinada manera resultan muchas frustraciones y traumas  en los aprendices porque al no acomodarse a los sistemas convencionales o a seguir indicaciones, puede parecer que no son inteligentes y se bloquea así su imaginación. Es muy importante que el proceso artístico se de libre de traumas, de prejuicios, donde no se juzgue a la otra persona ni se enfoque en el estrés del virtuosismo como finalidad en vez de la música. Como profesora de música que soy muchas veces enseño, pues muchas veces es necesario enseñar, pero lo importante es que esa enseñanza sea parte de la educación, entonces se señala, se muestra como hacer algo para indicar como lo hicieron antes otras personas, para que se entienda su historia, pero también se educa para que se entienda que no existe una única manera de hacer las cosas y que no hay que limitarse sino que se puede acceder a su propio potencial creativo. En el caso de la interpretación de un instrumento, muchas técnicas tienen su razón de ser para no dañar nuestro cuerpo, pero lo importante es educar para ser conscientes de porqué se hace de determinada manera y así se sabrá si es pertinente cambiarla para lograr algo diferente.  Al ir un poco más profundo sabemos que en otros periodos de la historia los artistas tenían conocimientos de muchas cosas al mismo tiempo, es decir: eran científicos, arquitectos, astrónomos, artistas…El arte estaba conectado con la ciencia, pues la música es la el arte de la ciencia del sonido así como la arquitectura es el arte de la matemática… Y así se unían las cosas, siendo la ciencia esa parte racional y lógica funcionando en una simbiosis perfecta con lo abstracto, lo que se relacionaba más a la emoción como el arte. Artistas como Da Vinci que tenían conocimientos de todos los fenómenos de la naturaleza ahora nos parecen genios, pero eran tan solo personas inteligentes que podían comprender la conexión de todas las cosas que los demás observan por separado, y desde ahí podían hacer cosas magníficas que trascendieron la historia. Las personas se especializan en algo pero no pueden entender la relación y el mismo origen entre todo lo que existe, por lo cual es interesante educar para despertar esa conciencia y poder ampliar su capacidad creadora. Solo en espacios donde no se es juzgado se puede alcanzar la originalidad y genialidad, sabiendo además que en la música se encuentran los principios de todo lo que existe, pues la música se construye jugando con las matemáticas de la resonancia, la cual es la manera como la vibración se comporta. Y sabemos que todo es una vibración. Podemos entonces hacer emerger todo nuestro potencial sabiéndonos seres creadores, hijos e hijas del universo que va agrupando y ordenando  vibraciones en un único tejido que es la creación que conocemos.

Deja una respuesta