21 Música y Emoción

La música puede inspirar, inducir estados, provocar la armonía o el caos, transformar emociones y cambiar las estructuras del cuerpo. 

Cuando se produce un estímulo en una parte específica de una cuerda que se encuentra en tensión, se produce una vibración que en su relación con el tiempo se mide en frecuencia y en su relación con el espacio en longitud de onda. Así la música se compone de estas múltiples combinaciones que cuando se escucha, nuestro ser responde en resonancia al estímulo a través de una emoción que a su vez está definida por el entramado geométrico propio y la manera como interactúa esa organización personal con el exterior, recibiendo pulsos codificados en frecuencias que se traducen en emoción. Al escribir música se está conectando con una geometría particular que se incorpora en la composición, y esa combinación que se elige provoca una emoción dependiendo de las frecuencias que puede hacer resonar en las tensiones del ser.  Un compositor o compositora se deja absorber por un sentimiento para crear, sea porque surge de sí mismo o porque se combina desde su ser en respuesta a algo externo, y a la hora de dejarse llevar por esa inspiración, que también puede ser intelectual, es lo que le despierta en sí esa fuente lo que le mueve en sus elecciones. Igualmente la música que escogemos como auditores es aquella con la cual hacemos una conexión a través de las dos geometrías que se comunican, la propia y la de la música que escuchamos, lo que genera una respuesta que se traduce en sentir que algo es agradable o no. Pues todo depende de cómo se comunican estas dos geometrías y que cuerdas activen de nosotros, entonces entre más se compenetran y se tocan entre sí, más emociones pueden despertar. Sin embargo nuestro ser es cambiante y entonces puede que hoy nos guste una cosa y mañana otra, a mi me gustaba antes la música muy triste, ahora me gusta otra, suelo obsesionarme con alguna obra musical o canción durante un tiempo y después la dejo cuando caigo en una obsesión por otra obra. 

Existe música más emocional en la que en su momento prevaleció la inspiración, y otra que fue concebida de una manera muy mental, pero es al mismo tiempo ese mismo procedimiento técnico lo que moviliza y cautiva a su creador. En la música existen combinaciones específicas que producen ciertas emociones, en la cultura occidental es común que un acorde menor produzca tristeza y uno mayor produzca alegría, aunque claro, por sí solos no dicen nada porque es la manera como se conectan con toda la obra lo que puede definir la sensación que producen. En general ciertos intervalos y combinaciones específicas están asociados a unas emociones, el cine también ha ayudado a que se establezcan unos cánones de asociar determinados sonidos con emociones particulares, especialmente hollywood creó unos estándares involucrando diferentes intervalos y modos musicales con la fantasía y la magia, otros con el suspenso, la acción, el terror, y así muchos más, determinando esos códigos sonoros que son en gran medida un hecho cultural, pues es sabido que ciertas combinaciones de sonidos que en un lugar generan alegría en otro están asociados a la tristeza, y así lo que puede significar algo para unos puede significar otra cosa para otros. Sin embargo existe una convención general que además por razones matemáticas, por ejemplo, las disonancias implican estrechamiento de frecuencias y están asociadas a las tensiones, los miedos, la angustia, mientras que los intervalos consonantes y abiertos son relajantes, en general las relaciones perfectas producen un estado de plenitud, espacio, tranquilidad e inmensidad por sus sonidos lisos.  Mientras que unos van hacia la tensión en los estrechamientos, otros van hacia la relajación al abrirse las frecuencias. Las emociones que nos genera la música siempre tienen que ver con nuestro propio ser, con un conjunto de cosas: la emoción, la geometría que hace que se conecte o no con la música y que tanto lo hace, lo cultural, los procesos interiores, el contexto, el intérprete de la música, el medio a través del cual escucha…Y así una cantidad de factores hacen que la música impacte o no. No es tan simple como crear un acorde sino que se pueden combinar tantos sonidos desde tantos ángulos que se crean relaciones mucho más complejas en las que la sumatoria de todos estos intervalos produce quizá algo más ambiguo que puede ser muchas cosas al mismo tiempo, muchas sensaciones implicadas que juntas producen un conjunto sonoro en sí agradable o desagradable con una inclinación hacia determinada emoción. Lo que sí es claro es que un compositor@ no puede transmitir lo que no ha sentido, lo que no ha experimentado, y lo que transmite tienen que ver con la manera como se organizaron todas esas frecuencias en ese momento específico que creó la música, en ese caso la música actúa como un espejo de resonancia donde se refleja la organización y tensión interior de nuestras propias cuerdas. Reflejo que es recibido y absorbido por otros que se conectan con esa inspiración.

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