19 Música y Resonancia

Al escuchar la palabra resonancia pensamos en un sonido rico, fuerte y con intensidad parecido a un eco. También relacionamos la resonancia como un tipo de humedad o reverberación en contraparte a lo que pensamos como un sonido seco. Resonar significa volver a sonar y la música tiene su origen en la matemática de las resonancias. Pitágoras pensaba que todo lo que hay a nuestro alrededor obedece a estas reglas y el tiempo le ha dado la razón. La resonancia consiste en transferir energía cuando una vibración induce a otra de su misma frecuencia o frecuencias múltiplos a sonar junto con ella y así enriquecer y dar más presencia al sonido. Es la respuesta a un primer sonido pero de una manera geométrica simétrica. Algo parecido al reflejo que emite un espejo, el cual proyecta una señal que recibe. 

Generalmente cuando creemos que resonamos con algo pensamos en la concordancia y afinidad que tenemos con cosas del exterior. Notemos que son todos términos muy musicales. La resonancia entonces es la responsable de ordenar las cosas, átomos, moléculas, planetas y galaxias. Es la manera de comunicación de la energía, de cómo lo interno se manifiesta en lo externo y viceversa, una retroalimentacióna través de las frecuencias similares que nos permiten saber si la energía es o no compatible. Sólo las compatibles  responden a la señal recibida. 

Cuando una onda viaja por un medio y se choca se refleja de vuelta, pero la resonancia se da cuando la onda reflejada es un múltiplo de esa longitud. Lo que esto quiere decir es que la onda reflejada debe ser la mitad o la tercera parte o la cuarta parte… exactamente reflejada matemáticamente en números enteros, de la misma manera que se dan los armónicos de una frecuencia fundamental cuando se divide en dos, o sea que la onda tiene dos vientres, luego tres, cuando la onda tiene tres vientres y así sucesivamente. Pero los últimos armónicos pueden no ser múltiplos exactos de esas primeras frecuencias, mientras que para que se dé el fenómeno de la resonancia, debe tratarse de múltiplos exactos y proyectados en el exterior, en un elemento ajeno al que emite la señal: en el que la recibe. Normalmente el primer reflejo que se da equivale a la mitad, o sea la octava, que es la que frecuencia que más resuena. Cuando se produce la resonancia el sonido se amplifica porque ahora tenemos varias vibraciones de esa frecuencia o múltiplos de exactos de esa frecuencia que están sonando junto con la señal original. Cuando la resonancia se da con otros sonidos diferentes de la octava sucede de una manera más débil. Para que sea más fácil de entender lo podemos pensar de manera visual con la geometría, es decir, si tenemos una línea de 20 cm entonces la octava se dará con una línea de 10 cm, luego se divide a una de 5cm y el juego entre todas estas líneas es lo que produce la resonancia, es decir que si una de las líneas es de 7 cm no hay resonancia, se daña la simetría. Entonces se podría decir que la resonancia es como la mitosis, pues la célula se divide en dos y a su vez esta se divide en otras dos y así sucesivamente. La resonancia no solo tiene que ver con el sonido, en la óptica la resonancia tiene que ver con la tecnología holográfica, también los colores tienen que ver con este fenómeno, pues el color por la longitud de onda que absorbe un material de una señal de luz blanca que contiene todos los colores y por resonancia refleja un color específico. Es así también como sabemos de qué están hechas las estrellas que están a distancias lejanas, pues cada elemento de la tabla periódica posee un espectro particular que le da su distinción única entre todos los demás. Así al estimular estos elementos con haces de luz y  saber con qué frecuencias resuenan entonces podemos saber de qué elementos se trata. Cuando entiendo la resonancia me doy cuenta de que todo lo que llega a mi está conectado como una composición interactiva, se emite una señal que va y vuelve con otros componentes. Los opuestos siempre se buscan, el positivo busca el negativo y viceversa, en todos los niveles. La simetría es resonante, pero en la vida esto se traduce a cuando me siento compenetrada con algo, una idea, una emoción, entonces digo que resueno con ella, así nuestra comunicación con lo exterior puede ser resonante o disonante en equilibrio o desequilibrio, puede ser una bella melodía o puede ser un molesto ruido. La resonancia en la música se traduce a un lenguaje sencillo con intervalos resonantes, es decir octavas, cuartas, quintas, lo que habla de música muy simétrica y simple. Cuando se toma cada una de estas frecuencias y se relacionan horizontal y verticalmente se produce mucha simetría, sonidos que juntos suenan muy lisos y profundos, sin batidos o titilaciones, lo cual no quiere decir que la música más resonante es mejor, simplemente es una manera de expresar, sería como decir que el cuerpo es malo y el espíritu es bueno.  El cuerpo no es malo por el hecho de que deberíamos dar mayor importancia a lo que no se ve, se debe  cuidar tanto el cuerpo como el pensamiento, por ejemplo, así la música con geometrías no simétricas sigue siendo un medio de expresión tan interesante como la música enteramente resonante, una formada desde la densidad la otra desde lo sutil, y la interacción de ambas es como el negro interactuando con otro color, desde donde se pueden generar los más increíbles contrastes. Tan apetecible el arte de la fealdad como de la belleza y expresar la oscuridad desde el equilibrio, pues resuena también la disonancia.

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