Una composición surge del acto de voluntad del compositor o compositora, quién en un momento dado libera la disposición de toda su geometría, es decir que toma toda su energía potencial y la convierte en cinética, haciendo que toda esa fuerza que está contenida dentro se reorganice hacia afuera en el acto de la composición. Así la voluntad se esparce produciendo direcciones de esa energía dentro de una obra específica que se convierte en un universo con sus propias reglas, procedimientos y patrones que provienen del mundo interno de los compositores que le dan un orden a todo aquello de manera que tenga un sentido. Cada ser está conformado por toda una red de vibraciones que comprende desde lo biológico y lo emocional hasta lo mental, pues un pensamiento también es una vibración y por lo tanto tiene frecuencia y transporta energía, la suma de todo esto traduce una geometría que da como resultado una composición específica que puede ser la más sencilla, homofónica, tonal y resonante hasta la más separada de la simetría, disonante y estructurada en múltiples texturas. No estoy a favor o en contra de ninguna técnica usada para la composición o de alguna estética específica, lo importante es el resultado y que una composición esté construida desde la fuerza de todos los componentes vibracionales, es decir, intelecto pero también emoción, además porque ambas están conectadas, lo que impacta los sentidos es traducido en emoción por los químicos que disparan las hormonas que luego la mente interpreta. Cuando un intérprete no puede llevar a cabo correctamente las direcciones de la energía cinética plasmada por el compositor, es comparable al compositor que sólo usa el intelecto en su obra, lo que actualmente vemos en muchas composiciones académicas que son interesantes desde el punto de vista intelectual, o lo interesante se encuentra en la explicación, pero a la hora de sonar no comunican nada, no despierta emociones y no se percibe un sentido de orden y aunque existen muchas obras que deben escucharse y analizarse un poco más para llegar a encontrarles un significado, existen otras a las que tal vez nunca nadie les encuentre un sentido, y otras como las que personalmente prefiero, donde el sentido de orden emerge intuitivamente y llega al oyente de una manera que atraviesa primero lo emocional sin necesidad de explicaciones. Los humanos nos comunicamos con emociones, todos los hechos de nuestra vida se traducen en una emoción y de esta manera quedan registrados en la memoria. La manera como llega la música a los sentidos es la que determina cómo la recibo y que voy a comunicar a través de esos códigos de emociones a la mente. Las cosas que recordamos, los aprendizajes de la vida tienen que ver con aquello que impacta emocionalmente, por eso creo que la música que moldea la emoción genera un efecto mayor a largo plazo que aquella que solo memorizamos como datos cómo cuando aprendemos una lección en la escuela. Claro que lo que impresiona los sentidos también cambia a través del tiempo y la cultura y pueden existir diferentes maneras de llegar a la emoción, por ejemplo, puede que quizá la misma explicación de una obra es la que me impacta y entonces voy a escuchar de una manera diferente la próxima vez que lo haga.
La composición inicia en el momento en que toda esa energía se libera llevando consigo todos los elementos constitutivos de la voluntad y dando una dirección a esos impulsos iniciales, cómo el big bang, ese primer momento donde todo es lanzado a existir e inicia el tiempo. Lo mismo ocurre en la composición porque es también la creación de un universo. Entonces esa simetría inicial se deforma a medida que se expande y todo lo que estaba junto y comprimido pasa a estar separado y organizado desde esa energía del primer impulso a través de patrones. A partir de ahí se relaciona con la simetría inicial y la entropía que surge de ese momento hace que la música pueda ser cada vez más distorsionada y alejada de su fuente creadora, pues el orden contiene dentro de sí el desorden, pasado, presente y futuro (la llamada entropía), así también la luz contiene todos los colores y la forma cómo los relaciono, el blanco con el negro, por ejemplo, estoy relacionando la total simetría con el caos, pero esto no quiere decir que el color negro sea malo, como tampoco quiere decir que utilizar los armónicos mas lejanos para hacer música sea incorrecto, es conectar los extremos de un camino, lo cual implica mayor riqueza porque abarca un trayecto mucho mas extenso, es la manera cómo se comunican y equilibran esas dos fuerzas que hacen que la percepción de ese universo musical sea agradable o desagradable, pues todos tenemos varias facetas que contrastan. Cuando debemos hacer mucho trabajo es terrible, pero también cuando todo se resume en hacer nada resulta tedioso porque no hay equilibrio entre esas dos cosas. Quien encuentra la coherencia entre las fuerzas, entre el positivo y el negativo encuentra el equilibrio en su creación.
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