Nuestro mundo tiene 3 dimensiones: ancho, largo y alto, más una cuarta dimensión:el tiempo. Las dimensiones implican las coordenadas para ubicar cualquier punto en ella, latitud, longitud y hora. Un punto no tiene dimensiones, una línea tiene una dimensión, un cuadrado tiene dos dimensiones y un cubo 3 dimensiones. Esas son las tres dimensiones que podemos observar en los objetos sólidos de nuestro mundo y que según Aristoteles eran las únicas que podían existir.
Las dimensiones son un tema que ha estado envuelto en grandes enigmas y muchas conjeturas, las personas hablan del hiperespacio, de la cuarta dimensión, universos paralelos y de seres y viajes interdimensionales. Ha sido objeto de libros y películas de ciencia ficción, como también tema de diferentes obras literarias y pinturas. El cubismo y las obras de Pablo Picasso son un gran ejemplo de cómo se plasmó la interpretación de una cuarta dimensión en el arte.
El tema de las dimensiones a pesar de ser algo tan importante que rompe todos los paradigmas del mundo conocido como cuando se descubrió que la tierra no era el centro del sistema solar, se volvió cliché en nuestra cultura y se presta para muchos malentendidos porque ha sido abordado desde una manera quizá muy poco formal y espiritista. Actualmente la mecánica cuántica ha descubierto que las leyes de la física se simplifican y unifican cuando se conciben desde un espacio multidimensional. El campo de Maxwell que describe las ecuaciones para la electricidad y el magnetismo, el campo de Einstein que describe las ecuaciones para la gravedad y el campo de Yang-Mills que gobierna la interacción de todas las partículas subatómicas encajan perfectamente desde un espacio interdimensional. En realidad no podemos visualizar ni oír más que tres dimensiones pero no por eso significa que no existan más. En 1854 gracias a Georg Bernhard Riemann nace una nueva geometría de dimensiones más altas que abrió una puerta al mundo interdimensional y revolucionó el futuro de la ciencia, del arte, de la filosofía. Antes de Riemann sólo teníamos la geometría Euclidiana de un espacio plano de tres dimensiones donde la distancia más corta entre dos puntos es una línea, las líneas paralelas nunca se cortan, y la suma de los ángulos internos de un triángulo suman 180 grados, sin embargo dejan de ser válidas con el descubrimiento del espacio curvo de Riemann, además de la cuarta dimensión que se definió matemáticamente añadiendo más términos al teorema de Pitágoras para describir desde los números las propiedades de un objeto que no se puede visualizar desde nuestros cerebros.
El tema de las dimensiones en la física se ha desarrollado al punto de concebir 26 dimensiones en la mecánica cuántica, que en realidad son 24 a las que se añaden dos factores. Esas dimensiones se simplifican en 10 dimensiones. El número 24 viene de los teoremas que formuló el matemático indio Srinivasa Ramanujan. Lo que se busca en la física es integrar todas las fuerzas de la naturaleza en una teoría única y resulta que desde un espacio interdimensional se simplifican las leyes de la física, las ecuaciones son simples, mientras que cuando se intenta meter todas las fuerzas de nuestro mundo tridimensional en una sola teoría todo se da forzado, como tratando de meter el pie en un zapato más pequeño. Esas dimensiones se dan de manera subatómica en lo que se llama longitud de planck, o sea una longitud de onda que es increíblemente pequeña como para ser observada, como cuando se empieza a pensar en octavas cada vez más y más altas. Si se piensa por cuerdas como lo hacemos habitualmente los músicos, éstas se hacen cada vez mas y mas pequeñas hasta alcanzar la longitud de planck, o sea que habría que contraerse a otra dimensión por lo cual no se puede probar la existencia de otras dimensiones, pues la cantidad de energía que se requiere para hacerlo supera toda la tecnología de todo lo que poseemos actualmente, por lo cual ahora este concepto es sustentado únicamente por las matemáticas. Concebir otras dimensiones es realmente muy difícil para los humanos, no lo podemos imaginar así como un ciego no puede imaginar el color. Desde la perspectiva mística teniendo en cuenta la música se habla mucho de 12 dimensiones base, refiriéndose a las 12 notas o frecuencias de la escala cromática, las cuales formarían 12 frecuencias de subida y 12 de bajada, o sea 12 positivas y 12 negativas. El número 24 aparece constantemente en los teoremas del matemático indio Ramanujan y tiene un origen desconocido para los físicos actuales, lo único que saben es que sus teoremas funcionan perfectamente con las matemáticas que explican las 24 más dos factores de las dimensiones en la física cuántica. Desde un punto de vista poético en música podemos hablar de dimensiones desde la perspectiva de las escalas, de las tonalidades (mayor y menor, por ejemplo) y como en determinadas ocasiones se conectan tonalidades distintas a través de puntos en común, un acorde, una frecuencia en común de estos universos puede servir de portal entre ambas. Las dimensiones siempre se han visto como lugares pero también pueden ser perspectivas que experimentamos a diario en nuestras vidas como cuando escuchamos algo pero además de eso lo analizamos y entonces lo llevamos a la dimensión de la mente, «así la misma palabra ha alcanzado el corazón del uno y la oreja del otro». Hazrat Inayat Khan
Deja una respuesta