La gravedad nos ha tomado en un abrazo, en un acto de magia, con una fuerza invisible que nos atrapa hasta fundirnos. La gravedad es el producto de la masa y del peso de la materia. El ejemplo clásico para la gravedad que nos muestran en los programas televisivos y educativos sobre ciencia es una pelota muy pesada y tendida sobre una superficie que cede (el espacio-tiempo) como un colchón o una sábana, el objeto más pesado estira la sábana que es el espacio tiempo y así todo lo demás que se lance en la sabana va a ser conducido hacia esa depresión que genera el objeto con más peso. Esta es la definición relativista de la gravedad descubierta por Albert Einstein, la cual fue comprobada en 1919 al observar durante un eclipse solar cómo la luz de otras estrellas era distorsionada alrededor del sol. Cuando se cae dentro de un campo de gravedad muy elevado la luz se distorsiona y el tiempo transcurre más lento, lo cual también es verificado por los relojes atómicos. Todo ésto me hace recordar cómo en la música los sonidos que son percibidos como robustos y graves con larga duración se pueden representar simbólicamente con líneas gruesas y parecen retrasar el tiempo con su masa. Son sonidos de mucha densidad que modifican la percepción del tiempo haciéndolo más lento. La palabra gravedad fue adjudicada por primera vez por Isaac Newton para designar la fuerza que él descubrió, y su raíz etimológica tiene que ver con peso, además cuando hablamos de un sonido pesado hablamos de un sonido grave, es decir de baja frecuencia y así lo grave, lo pesado y la gravedad están relacionados entre sí. Resulta curioso que cuando se aplica la mecánica cuántica a la gravedad los físicos se ven obligados a dividirla en paquetes de energía o cuantos denominados gravitones. Y este gravitón surge como una de las vibraciones más bajas en la teoría de cuerdas, de lo cual hablaremos más adelante.
En la historia de la música cuando se trata de escalas o sistemas como el sistema tonal o modal, por ejemplo, una nota tiene más peso que otra no por su densidad sino en el sentido que sirve como referencia de otros sonidos y así se vuelve más importante. Esa nota ejerce un peso en el que todos los demás sonidos se desvían hacia ella y giran alrededor de esta frecuencia que se convierte en la llamada nota fundamental. Así como el sol es referente para los planetas puesto que este es más grande, posee más masa y ejerce gravedad sobre ellos, así los sonidos se ven volcados alrededor de otro que funciona como punto de referencia. ¿Podría verse la gravedad como los nodos donde se interconectan diferentes líneas dentro de una geometría?. Puesto que la gravedad distorsiona el espacio tiempo se pueden dibujar líneas imaginarias que unen todos estos cuerpos y así podríamos observar las tensiones que ejercen los puntos donde convergen las fuerzas que lo estiran. La gravedad es la que mantiene estas masas en determinados lugares, es la que ordena y ubica los puntos de referencia para que las notas no suenan todas como lanzando frecuencias locamente al azar, así como es también la gravedad la que evita que salgamos disparados del planeta hacia el espacio. Los sonidos que sostienen en la música las estructuras se constituyen como referentes donde normalmente se reposa y se concluye al mismo tiempo, y sirven de punto de partida. La mayoría de la música antigua y comercial se construye sobre estos referentes que se convierten sobre todo en lo que llamamos tonalidades, pero la música académica actual emplea diversos métodos donde no hay sonidos referentes, por ejemplo el serialismo, nacido en la postguerra es un método que no tiene en cuenta la gravedad, por así decirlo, porque no existe una jerarquía de sonidos, la idea es que ningún sonido importe más que el otro. Es decir que todos tienen igual peso. En mi opinión personal ésto hace que nos sintamos un poco perdidos, no hablo específicamente de que la música tenga que ser tonal porque también me gusta la música contemporánea, sino que creo que debería tener algún tipo de patrón o referente que podamos seguir como la indicación de un trayecto que le permite al oído no perderse y percibir una organización.
¿Qué pasaría si cada estrella fuera exactamente igual a otra? ¿Qué pasaría si cada humano fuera la copia exacta de los demás?
Durante las últimas décadas lo que busca la física es la llamada teoría del todo, lo que significa unir en una misma ecuación todas las fuerzas del universo, pero ésta se ha visto impedida debido a que no se ha logrado incluir la fuerza de gravedad de la relatividad general de Einstein con la mecánica cuántica. La gravedad ha sido la gran laguna para lograr la teoría del todo. Pero la actual teoría de cuerdas que pertenece a la mecánica cuántica ( la que estudia las partículas subatómicas) se destaca por poder unificar la mecánica cuántica con la relatividad general de Einstein. Como dijimos anteriormente, cuando se aplica la mecánica cuántica a la gravedad los físicos se ven obligados a dividir en paquetes de energía o cuantos denominados gravitones, el cual surge como una de las vibraciones más bajas de las cuerdas.De todas maneras hasta el momento el gravitón es solo una predicción matemática ya que no ha sido comprobado, pues aún existen muchos problemas para llevar a cabo dicha tarea. Aunque aún no se comprenda exactamente de qué manera se incorpora la gravedad en la teoría del todo, la música al estar basada en el principio de resonancias al igual que todos los fenómenos que conforman el cosmos debe comprender también de alguna manera todos las fuerzas que unifican y componen una gran sinfonía.
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