1 Música y Universo

La Música y el Universo expone la relación de la música con los fenómenos que integran el cosmos y el microcosmos desde un discurso científico poético y místico, desde una observación personal que encuentra en la música la descripción de la unidad de todas las cosas. Se relata la conexión con diferentes aspectos como el tiempo, el sonido, los armónicos, el electromagnetismo, la gravedad, la teoría de cuerdas, las partículas subatómicas, los ciclos, las dimensiones, la física, la matemática, la química, la geometría, la biología, lo espiritual, el color, las emociones, la entropía, el lenguaje, la belleza, la cultura, la interpretación, el movimiento, la voluntad, entre muchos otros, y cómo a través de la música podemos encontrar respuestas a los mecanismos de la vida. Pues la materia, el mundo que conocemos y el que se nos esconde se forma con la resonancia de una manera semejante a los procedimientos de la creación musical. Así como un artista del sonido organiza estructuras sonoras para que den sensación de unidad y coherencia de acuerdo a su propia percepción, todo lo que existe se crea a partir de vibraciones que se agrupan por afinidades de acuerdo a las leyes de la resonancia para crear átomos y moléculas como si fueran melodías a través de todos los elementos, y así generar las estructuras geométricas que comprenden la arquitectura del cosmos. Como un gran compositor que crea los mundos en donde interactuamos y al mismo tiempo creamos. Desde la teoría de supercuerdas todo lo que vemos son conjuntos de vibraciones que ondulan el espacio- tiempo y construyen la realidad, así como la sensación musical o de orden sonoro que se consigue desde la interacción organizada de diferentes frecuencias y sus respectivas relaciones creando esa percepción de unidad a la que se llama música de acuerdo a la resonancia y las leyes impuestas por sus compositores.

Es importante tomar conciencia para poder comprender e integrar lo que se esconde detrás de este arte que explica las fuerzas de la naturaleza. Desde la perspectiva musicológica, cuando se quiere conocer el procedimiento sobre la manera cómo fue engendrada una obra musical, se debe analizar la obra escuchando la música y dividiéndola por segmentos, observando también lo que nos puede mostrar la partitura, buscamos patrones, escalas, acordes, grupos sonoros, proporciones, relaciones, sensaciones, percepciones… e intentamos descubrir en ella los principios usados por su compositor: un lenguaje, así como la física estudia el lenguaje en que se expresa el cosmos. Se puede decir que un musicólogo intenta descifrar la música que analiza así como un físico intenta comprender el universo. Y es así como descubrimos las reglas que rigen una obra musical específica y su interacción con ella. La obra inicia cuando la geometría comienza a expresarse a través del movimiento en un orden dentro del espacio -tiempo, donde a su vez, también conviven varios tiempos y frecuencias que se van transformando en la medida que son tensadas las cuerdas que sostienen el todo.

¿No es acaso muy interesante todo lo que hace un músico-creador?, ¿Acaso si supiéramos todos los misterios que se encuentran comprendidos en la música no apreciaríamos mucho más nuestro oficio? Podríamos enseñar desde una perspectiva más integral y menos separada, podemos hacer que a través de la música seamos más conscientes del lugar donde vivimos, de lo que somos y podemos ser, de la libertad que tenemos de crear y descubrir lo que nuestra imaginación nos permite. Además de trazar inusuales caminos y construir novedosas y etéreas arquitecturas comprendiendo los arquetipos del universo a través de la geometría de la resonancia que forma la música.

La conciencia de la unidad de las cosas puede ayudar a los personas, a los músicos y educadores a actuar de manera consciente y coherente. A vivir mejor, actuar mejor, comprender… En la actualidad la enseñanza musical y general es obsoleta, no se toma en cuenta el desarrollo de la tecnología y cognitivo de cada generación. Las universidades y conservatorios se limitan a mostrar el conocimiento de una manera mecánica como fórmulas matemáticas que se repiten pero sin entender cómo surgieron o qué aplicaciones podrían tener y cómo se pueden cambiar las cosas, porque casi siempre se enseña el árbol pero no se aprende a ver el bosque, pues muchas veces ni los mismos docentes entienden completamente los fenómenos que enseñan. La mayoría de veces la enseñanza se limita a ejecutar desde la intuición que termina por ser desarrollada por los músicos de alto nivel, sin un conocimiento de la trayectoria de la  energía cinética en la melodía, y aunque se puede ser un buen músico sólo con la intuición, seguramente el conocimiento de los maestros desde una perspectiva más amplia aceleraría el proceso de aprendizaje. Si entendiéramos qué es en realidad la música, de dónde viene, cómo se ha desarrollado y cómo se relaciona con todo lo demás, sabremos también cómo desenvolvernos mejor en todos los aspectos, cómo tomar decisiones propias acerca de lo que realizamos, cómo ser mejores y originales creadores sin limitarnos a reglas que no sabemos porqué existen, sino que podemos ser musicalmente nosotros mismos y expresarnos al fin desde nuestra verdad.

Desde la organización de lo sonoro se pretende llevar a la reflexión de lo que hacemos, a encontrar respuestas y también generar preguntas, porque al fin y al cabo son más importantes las preguntas que las respuestas. Se busca la integración de todos los saberes y a través de la comprensión de la música entender también como se crea nuestro mundo con todo lo que sucede dentro de él, y desde nuestra interacción integrar los conocimientos de lo magno y lo subatómico, del microcosmos al macrocosmos para saber quiénes somos y cómo caminar libremente dentro del universo.

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