9 Música y Movimiento

Lo que define la vida es el movimiento. Sin movimiento no hay tiempo y sin tiempo no hay música. La música inicia a partir del primer momento en que la geometría se expresa. El movimiento sólo se mide con relación a otro. El musicólogo vienés Ernst Kurth estableció tres niveles de actividad en la creación musical, el primero es una operación de la voluntad que funciona en forma de energía cinética, el segundo es un nivel inconsciente que se sumerge en esta energía para producir un juego de tensiones que no se vuelve consciente hasta que adquiere forma de sonido musical que es el tercer nivel: la manifestación acústica. Aquí Ernst Kurth está definiendo mucho más que la creación musical, está definiendo la creación del universo. La energía potencial es la energía inherente al ser, la energía potencial se encuentra almacenada aun sin activar, y luego del big bang se libera toda la energía potencial convirtiéndola en energía cinética, que es cuando se libera todo lo que estaba en el interior. En la escala macrocósmica del universo la manifestación no es solamente acústica sino a través de otro tipo de ondas como las electromagnéticas (microondas-ondas de radio-rayos gamma-rayos ultravioleta-rayos cósmicos-ondas gravitacionales) pero ocurre de la misma manera que en la música, todas esas ondas transportan información que se encuentra incorporada en las frecuencias de esas ondas. De esta manera la voluntad del compositor libera la energía potencial y organiza las tensiones para que produzcan un sentido sonoro. 

La música está compuesta por la organización de las distancias entre frecuencias, ya sea que corresponda a los intervalos que comúnmente conocemos y aplicamos dentro de la música occidental (terceras cuartas quintas) con relaciones de consonancias o ya sea que se apliquen otro tipo de proporciones no convencionales como microtonos, por ejemplo. Lo importante es la organización de esos sonidos y lo que genera acústicamente. Las melodías en general poseen una dirección, pues la energía se dirige hacia un punto específico. Las melodías se pueden fragmentar en frases y semifrases y la entonación de los sonidos normalmente nos da direcciones de hacia dónde puede ir y desde donde regresa, aunque a veces estos valores pueden variar de manera leve de intérprete a intérprete, existe normalmente una atracción en los intervalos que le da un trayecto al sonido en una obra musical. La energía cinética se expresa en melodías que nos conducen y poseen la capacidad de mostrar con claridad ese movimiento en la melodía. El buen manejo de esa energía cinética es lo que diferencia a un buen intérprete. La manera de desempeñarse en las frases, de conducir y crear el espacio preciso para todos los elementos que están en juego interactuando en la música es lo que comprenden mejor quienes han alcanzado la maestría en la interpretación  músical, entonces esos maestros al conducir adecuadamente la energía y dominarla están actuando también como un maestro espiritual que busca equilibrar estas tensiones y su manifestación, ya sea en sí mismo o en otras personas, por lo cual un maestro en música se puede parecer a un maestro reiki, por ejemplo, sólo que los músicos se desenvuelven en lo estético con el sonido mientras que los otros utilizan este mismo conocimiento que también puede ser intuitivo de la resonancia pero manifestada en emociones y en la materia. 

Según el musicólogo Deryck Cooke los intervalos son fuerzas en tensión y dirección. En el caso de la música la energía se puede distribuir a través de las cuerdas de los instrumentos cuando se ejecuta y también a través de todos los elementos musicales que es donde comprendemos el modo de operar de la música, pero principalmente de las melodías. Según la física cuántica la materia consiste en minúsculas cuerdas vibrantes por donde se distribuye la energía, de manera que todo parece indicar que el universo se comporta de una manera musical. 

La partitura ilustra el tiempo a través de los movimientos, pero la manera en que las tensiones se muestran en la partitura es muy imitada, se puede hacer por ejemplo señalando las frases, a través de la indicación de dinámicas, acentos, puntuaciones, articulaciones, se muestran las intenciones de trayectoria de la energía de diferentes maneras pero sigue siendo muy superficial, es el músico el que debe desarrollar la intuición para descubrir las tensiones en los intervalos, el que debe encontrar por sí mismo los movimientos perfectos que describen una coherencia de la distribución de la energía de acuerdo a una cualidad, y normalmente son muchas más de las que aparecen señaladas. La partitura representa la distribución de esa energía cinética, es el intérprete quien debe encontrar los niveles de mayor tensión, las trayectorias y los niveles donde se libera esa energía. identificarlos es fundamental para entender cómo a través de la música son trazados los patrones, los nodos que sostienen las cuerdas, los objetivos, todos los trayectos y misiones de la existencia, los puntos donde culmina algo y donde reposa para desacelerar y empezar algo nuevo. Depende de que tan buenos músicos somos podremos manejarnos correctamente para encontrar el equilibrio. Así pues siguiendo la línea de Schopenhauer, la música en sí es expresada por la voluntad del ser que la manifiesta.

Deja una respuesta